Viernes en la noche

Hola chicos: Sé que se juntan, pero yo no puedo. Hoy me quedo en casa mirando TV por diversas razones, las cuales enumeraré a continuación:

1. Tengo 15 años, vivo en Chile y mis padres vivieron con toque de queda (no es su culpa, pero bueno), por lo tanto ni siquiera me atrevo a pedir permiso.

2. Estoy con depresión, no sé por qué, pero debe ser esa estafa que le llaman sentimientos (un amigo ahora se cree Dios desde que pudo dejar de sentirlos. Personalmente lo emparentó más con el demonio, pero por lo visto vive mas cómodo). Estos me destrozan y me recuerdan lo solo que estoy. Por lo tanto me encierro para confirmar esto último.

3. La caja decodificadora del cable se fue a la mierda: sólo coloca el Canal del Senado Norteamericano. No es broma. Todo por culpa de la llegada del Disney Channel, la rata de alegre sonrisa.

4. No me puedo perder La Gran Sorpresa. Amo cuando hacen bromas y terminan pidiendo disculpas, como si hubieran matado a alguien. Lo amo porque me hace sentir aún menos parte de mi país. En ese instante, automáticamente la cambio al programa de Tinelli (que hoy no puedo ver por el temita de caja decodificadora), ya que por lo menos él tiene claro que el hecho de que los participantes terminen llorando y sufriendo es parte del juego. Es un genio del sadismo contemporáneo, el rey del chiste fácil y la humillación pública. Además, les regala cosas a las víctimas, haciéndome recordar cómo mi abuela me relataba los años en que Don Francisco entregaba cosas casi por arte de magia en Sábados Gigantes. Ahora que esta La Gorda esa, me dan ganas de vomitar.

5. Siempre los lugares cool me han producido rechazo, soy honesto: prefiero los McDonald’s y, de paso, me cae bien la globalización. Conocí a mis mejores amigos por MSN, qué más quieren. Para Historia de Chile, hice un trabajo de comparación entre la economía en la época colonial y contemporánea y me di cuenta, tristemente, de que las bases no han cambiado demasiado, lo que me da depresión y ganas de llorar por estos pueblitos de bailes típicos y materias primas. Estas razones y otras me hicieron llegar a la conclusión de que, gracias a la escasez de ideas, este lugar no tiene ningún futuro. Por lo tanto, prefiero visitar el Museo del Prado o bajar mp3 de bandas inglesas a través de la red.

6. Me pusieron banda ancha, pero no puedo salir de cuatro o cinco sitios por voluntad propia. Debo ganarle a mis miedos, no sé cómo. Si alguien sabe, se lo agradecería que me lo dijera.

Gracias x leer esto. Es una pelotudez, pero ¿qué se esperaban de mí?

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