Eterno resplandor de una tele sin recuerdos

*En dupla con Juan Carlos Ramirez-Figueroa

Nana para varias generaciones de padres trabajólicos, la tele iguala en la memoria la caída de la Torres Gemelas con la caída del diente de Foxley. Acá, una lista de esos recuerdos freaks que significaron algo. Las imágenes que crearon tendencia en la religión catódica de la última década.

Por Nicolás Copano/ J.C. Ramírez copano@gmail.com

BOCAS CON JABÓN: “El Desjueves” era el “CQC” de la transición y García Huidobro se creía el rey del destape. Hasta que Mauricio Redolés recitó en pantalla una particular versión del poema de Nicanor Parra “El poeta y la muerte”, que remataba con el verso “hay viejos culiados que no creen en el amor”. Uuuuyyyy. El primer garabato televisivo de repercusión masiva. Escandaloso escándalo que antecedió al Show de Benni. “Humbertito” – a quien luego se le escaparía un testículo en pantalla- declaró que lo del poeta-rockero no era compartido por su equipo, mientras la central telefónica de La Red colapsaba. El gorro de lana no volvió a ser el mismo. Redolés se defendía: “Me sorprende que hagan escándalo por el lenguaje popular y no cuando se transmite por televisión la matanza de dos jóvenes -aludiendo a una noticia de la época-, lo que me parece cien mil veces más obsceno”. Reynaldo Sepúlveda, director del programa, aseguraba a la prensa que “El Desjueves” era un espacio “irreverente pero no insolente”. Ahora los garabatos en los medios son permitidos como parte del show. Uno que los hace ver open mind y reales. Desde “Morandé con Compañía” hasta “La Granja”, pasando por las rutinas de El profesor Salomón y el fenómeno Súper Taldo, reflejaron el cambio.

La Red, jueves 14 de mayo de 1992.

EL MINUTO MILLONARIO: Las pechugas tienen una larga tradición en la tele. Durante años, la Vedetón mantenía insomnes a los televidentes que esperaban alguna que se escapara en pantalla. Pero la primera vez que un desnudo fue usado como recurso del guión y televisado para todo Chile, fue en una teleserie. Ángela Contreras (alias, la mujer del mar) se sumergió una noche en las aguas de Zapallar y dejó ver a 5.000 metros de distancia, su cuerpo completo. No se veía nada, pero el desnudo en “Sucupira” abrió una discusión sobre el supuesto destape de la televisión chilena. Ante las críticas, Contreras declaraba: “Han vulgarizado un trabajo súper profesional”.

Lo mismo le dije a mi mamá cuando encontró mi carpeta de videos en el compu: “vieja, no vulgarizes su trabajo, se hacen con cuidado”. En todo caso, ese desnudo a larga distancia dio paso a las escenas de sexo de series como “Ídolos”, “Historias de Eva” o “Los cuentos del tío”. Un lindo regalo para adolescentes sin internet.

TVN, lunes 11 de marzo de 1996.

JOE PINO: Dentro de la cancha Eduardo Bonvallet se hizo conocido por la exquisita técnica de pegar patadas. Fuera de ella lo hizo por algo parecido. Porque Bonva fue el primer opinólogo del país. El tipo que grita en un micrófono lo que el chileno medio vocifera desde la galería. El hooligan que todos llevamos dentro. Con su propio espacio radial – Más Deporte, CB 114, Radio Nacional- elevó los números de audiencia a niveles estratósfericos y llegó a la tele con “Bonvallet en la Red” acompañado de Marco Sotomayor – su Sancho Panza radial, que en ese entonces era víctima del “sisismo”: “sí, Eduardo, sí”- . Con “Tejedores de ilusión” de La Ley como fondo, se dedicaba a despotricar contra todo lo que usara camiseta o fuera D.T en las clasificaciones de 1997 y el Mundial de Francia 1998. Hasta que el tipo entrevistó inofensivamente a Pinochet y comenzó a caer solito. Pero antes Bonvallet dejó un legado trascendental, una fórmula que años más tarde daría origen a la opinología de farándula: no importa lo que digas, sino cómo lo digas. Que lo digas fuerte y convencido. Eso sí, siempre que se trate de temas tan idiotas como el fútbol, los famosos o, ehh, la tele.

La Red, temporadas 1997-1998.

TITI KILL THE ROCK AND ROLL STARS: Un mítico momento que todos recuerdan, pero que casi nadie vio, fue el escándalo que ayudó a terminar con las bandas de rock tocando en vivo en la tele. Titipelakables era un programa tween, pero mamón y sin actitud, que los niños de la nueva generación no aguantaban. Su momento de gloria fue cuando Koko Stambuck, vocalista de Glup!, declaró que “los roqueros eran suuuuper drogadictos” y desarmó un micrófono mientras un guardia se le tiraba encima. Andrea Ocampo, columnista de la Zona, tenía 13 años y estaba de público: “Después del ballet de la Titi se presentaron los Glup! Desarmaron micrófonos, parlantes, y los cables se los tiraron al público. Cuando volvieron de comerciales la Titi pedía disculpas y lloraba”. Ahí comenzó la pelea. “Estaban en una onda un poco volada, y tocaron con una actitud muy displicente”, señaló Titi Pelakable (a.k.a Fernanda García Huidobro). “Koko trató de hacer una ironía mal entendida”, señaló Norberto Berríos, representante del grupo. Desde esa tarde las bandas en vivo casi no tendrían espacio en la tele y “Rojo” se tomaría las pantallas con sus solistas de canción fotocopiada. Salvo, por el notable momento del Festival de Viña 2003, cuando Los Prisioneros atacaron al mismo canal que los ponía al aire. Y que decidía no cortarlos. Por fin estaba bueno el 13.

La Red, viernes 18 de junio de 1999.

ARMAGGEDON 2: Marcelo Comparini despidió “Plaza Italia” sin saber que se terminaba el proyecto. Así, a la mañana siguiente fuimos testigos del fin del primer canal hecho “por y para jóvenes”. Como si se tratase de un gigantesco sketch de “Plan Z”. Y lo era: muchos se enteraron por la prensa que ya no tenían pega. Sniff. Independiente de las razones de su fin, el aporte a la cultura pop del Canal 2 es indiscutible: programas de culto como “Plan Z”, “Gato por liebre”, “Plaza Italia”, “Maldita sea” y “Factor humano” aún se piratean. A la larga, sus rostros pasarían a ser anclas de otras señales donde se apostaba por lo contrario: el anquilosamiento y el entretenimiento tonto. Monserrat Álvarez y Consuelo Saavedra a los noticieros. Díaz y Peirano millonarios gracias a “31 Minutos”. Comparini e Iván Valenzuela a los matinales. Salfate y Pera a panelistas friks de “Mekano” y “SQP”. Carcavilla y Gumucio en las páginas del The Clinic. Un semillero parecido a la cantidad de rostros que han salido de la Zona en sus 14 años. ¿Copano tendrá su late show?, ¿Pepa conducirá un reality?, ¿Barry almorzará con los ejecutivos de TVN?, ¿Fabrizio será el nuevo Larry David? Mmm, estamos detrás del puzzle, pero seguimos intentándolo.

Canal 2, martes 30 de noviembre de 1999.

BOYS DON’T CRY: El Sapito Livingstone alegando por los papeles sobre “el césped” de las canchas sudamericanas. Julio Martínez recordando a un zaguero que nadie conoce. Carcuro hablando de “pases malos pero con buena intención”. Todos los comentaristas deportivos tienen su clisé. Y el de Solabarrieta llegó en las Olimpiadas de Atenas, cuando Massú y González se llevaban una “presea dorada” . Entonces como la cámara no lo enfocaba, Solabarrieta gritó deseperado: “ESTOOY LLORAAAANDO!!!”. Como un niño perdido en un supermercado, abrazando a Michael Müller, logró conectarse con el público y se transformó en un protagonista más de la victoria. Las lágrimas siempre han sido rentables en la tele. Pero esta vez no era el llanto de los entrevistados, sino del entrevistador. De ahí a los lagrimógenos despachos de Andrea Molina en el tsunami – como una víctima más, aunque maquillada, claro- y a los corresponsales en el Vaticano llorando la muerte de Juan Pablo II, hubo sólo un paso.

TVN, 21 de agosto de 2004.

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